CUERO

MANCHAS EN EL CUERO

El cuero es uno de los materiales más finos y costosos que existen, así como uno de los más delicados y complejos para lavar y mantener. Por eso, para lavar o limpiar prendas de vestir o muebles de cuero, necesitas seguir estas instrucciones especiales.

 

Consejos básicos para el cuidado del cuero:

 

  • En primer lugar y antes que nada, lee atentamente las etiquetas que vienen en cada prenda de vestir, para saber, antes de lavarlas, si las mismas requieren un cuidado especial.
    En este sentido, debes saber que la ropa de cuero que se describe como lavable, en realidad no se puede lavar de forma convencional, sino solo mediante un enjuagado con esponja, pero sin sumergirlo en agua. También, en el caso de las prendas nuevas o con muy poco uso, podrías tratarlas con un spray impermeabilizante, como protector.

 

  • Las manchas y suciedades se quitan de la superficie de los cueros (lavables por supuesto) con una esponja con jabón de lavar la ropa. Luego debe de aclararse con una tela húmeda bien limpia.

 

  • Lo que no debes olvidar es que toda ropa de cuero debe tener una limpieza profesional, en una tintorería, cada tres o cuatro años, (la cual puede incluir un teñido).

 

  • Es importante saber que si una prenda de cuero se moja, sea por lavado u otro motivo, se debe secar con un trapo, colgarla en una percha y dejar que se seque totalmente antes de guardarla en el armario.

 

  • Cuando las prendas no estén en uso deben guardarse con una cobertura de algodón, y nunca de plástico, ya que este material provoca que el cuero pierda ciertos componentes líquidos, que las mancharán.

 

GUANTES DE CUERO

 

En el caso de los guantes de cuero, el lavado hay que hacerlo sumergiéndolos, puestos en tus manos, en una solución de agua tibia con jabón, y frotándolos suavemente, pero sin restregar ni escurrir. Luego quitarlos y dejarlos secar de forma natural.

 

MUEBLES DE CUERO

 

En primer lugar, lee muy atentamente las instrucciones de cuidado provistas por los fabricantes.

Debes quitarles el polvo y la suciedad regularmente, con una tela húmeda, y efectuar aplicaciones periódicas (no muy seguidas) de alguna solución de preservación del cuero, para prevenir que el cuero se seque, resquebraje y pierda su brillo.

Tampoco olvides colocar estos muebles lejos del calor directo.


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