Los espejos antiguos con dorados se oscurecen con el paso de los años.
Para limpiarlos monta una clara de huevo a punto de nieve. Añade una cucharadita de zumo de limón y mezcla bien.
Humedece con esta mezcla un paño suave y pásalo delicadamente sobre el marco.
Deja secar y por ultimo saca brillo con una bayeta suave de lana.
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