Te proponemos dos opciones;
- Fróta los cuchillos con una mezcla de zumo de limón caliente y sal. Luego lávalos con un estropajo metálico.
- Pasa una cebolla cortada por las partes oxidadas (que quede muy bien impregnado). Luego lava con un estropajo metálico.
Una u otra suelen ser efectivas.
Imprimir
