Licua una cebolla.
Humedece un trapito con el zumo obtenido.
Frota suavemente el marco, deja secar y vuelve a frotar con otro paño que no tenga pelo.
Te quedara estupendo.
Imprimir
Licua una cebolla.
Humedece un trapito con el zumo obtenido.
Frota suavemente el marco, deja secar y vuelve a frotar con otro paño que no tenga pelo.
Te quedara estupendo.