Planchas

Para limpiar la plancha, en general, puedes usar una esponja humedecida en agua caliente y detergente no abrasivo.

 
Para limpiar la suela de la plancha, un buen método es poner una tela áspera y húmeda bien sujeta a la tabla de planchar. Luego frota fuertemente la plancha sobre ella. Para casos extremos, existe en las ferreterías un producto especial, parecido a una goma de borrar que da buen resultado.

 
El agua que siempre se debe de usar para las planchas tiene que ser destilada, incluso te aconsejamos que uses este tipo de agua para aquellas planchas en las que el fabricante dice que se puede usar agua del grifo, máxime si el agua es muy dura. Puedes encontrar agua destilada en ferreterías, droguerías y supermercados. Como alternativa al agua destilada, y solo en caso de necesidad, puedes usar agua descongelada o hervida, pero nunca del grifo.

 
Para planchar con vapor usa siempre la temperatura adecuada, de lo contrario el agua no se vaporizará lo suficiente y ensuciará la base de la plancha y muy posiblemente la ropa que estés planchando.

 
Si vas a planchar fibras sintéticas, no uses una temperatura demasiado alta. Si llega a quemarse, se manchará la suela de la plancha.

 
Si has usado agua del grifo y se ha llenado de cal por dentro el depósito es muy difícil limpiar la plancha. Puedes poner vinagre con agua y dejar reposar la plancha unas cuantas horas. Luego se tendrá que enjuagar muchas veces hasta expulsar todas las partículas. Si no se enjuaga bien, luego al planchar se manchará la ropa. La proporción de vinagre y agua es: una medida de agua, dos de vinagre.


Imprimir