Recipientes quemados

Los cazos, ollas y cazuelas acaban teniendo un color negruzco en la base de tanto utilizarlos.

Para limpiarlos, espolvorea sobre la superficie un buen puñado de bicarbonato sódico y añade unas gotas de agua.

Deja que repose unas 2 o 3 horas y elimina la pasta formada con un estropajo. Las manchas desaparecerán.


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